¿Porqué ventilar?

Una buena ventilación es indispensable para nuestro confort y para el desarrollo de nuestras funciones vitales, entre ellos la provisión de oxígeno que respiramos y el control del aire que emitimos.

Actualmente, los edificios de viviendas se construyen cada vez más compactos y mejor aislados para evitar las ganancias térmicas en verano y las pérdidas de calor en invierno. Sin embargo, esto implica que las viviendas sean cada vez más estancas e impermeables al aire exterior.

Un edificio estanco anula las posibilidades de ventilación que tradicionalmente se han venido produciendo en las viviendas antiguas a través de las ranuras de puertas y ventanas, con la consecuente pérdida de confort y de salud de las personas que las habitan.

Una mala ventilación de las viviendas afecta a la temperatura del aire interior, su velocidad, la dilución de olores indeseables y, en especial, a la humedad ambiental. Así pues, la primera consecuencia de una mala ventilación es el incremento de la humedad ambiental en el interior de las  viviendas. El grado de humedad de una vivienda es reconocido por ser un indicador fiable del estado de contaminación de la vivienda y un dato revelador de sus necesidades de ventilación. Controlando el grado de humedad, se corrigen la mayoría de los factores de contaminación.

Los principales factores de contaminación del aire interior de la vivienda son la calidad del aire exterior, los materiales que conforman nuestra vivienda y las actividades que realizamos en ella. Controlando el grado de humedad, mediante un buen sistema de ventilación, pueden resolverse la mayoría de los factores de contaminación del aire interior de las viviendas.

Niveles de humedad recomendados en casa

La Agencia de protección ambiental EPA recomienda un nivel de humedad que va entre el 30% al 50% en el interior de las casas (más humedad cuanto más calor hace y menos cuanto más frío hace en el exterior).

Demasiada humedad

Hay dos tipos de problemas de humedad, cuando es por fugas o por condensación. Las fugas todos las conocemos, sea por que se filtra de una tubería o fuente de agua cercana, los problemas de condensación son cuando el aire cálido y húmedo entra en contacto con superficies muy frías, como pueden ser el cristal de las ventanas en invierno. Cuando esto ocurre la humedad se condensa, se puede adherir en ventanas, techos y paredes exteriores.

Si en las casas tenemos problemas de humedad por condensación o filtración esto convertirá el aire en demasiado húmedo, lo que afecta a la salud, alergias, asma y otras enfermedades respiratorias y también al entorno, aparición de mohos y humedades. Si hay moho en casa este puede liberar esporas lo que no es nada saludable y afecta especialmente a bebés y personas mayores.

Poca humedad

Sobre todo, en los meses de invierno cuando tenemos puesta la calefacción, calentadores, o chimeneas el calor de dentro de casa puede dar lugar a un aire seco. Cuando el ambiente está muy seco esto irrita las fosas nasales y la garganta, incluso nos pueden picar los ojos.

Si el aire está excesivamente seco (por ejemplo, menos de un 5% de humedad) esto puede inflamar la membrana de la mucosa que cubre el tracto respiratorio, lo que aumenta el riesgo de gripes, resfriados y otras enfermedades respiratorias.

Los virus de la gripe sobreviven más tiempo y se propagan mejor cuando los niveles de humedad son bajos.

Niveles de humedad en verano

Durante los meses de verano cuando el aire exterior es húmedo los niveles de humedad en el interior de las casas pueden ser altos, esto puede ser un problema cuando queremos ‘enfriar la casa’ con aire acondicionado o ventiladores. Pasa lo mismo como cuando sacamos una lata de refresco de la nevera que comienza a ‘sudar’.  Hay que tener cuidado con el aire acondicionado ya que si se tiene puesto para que enfríe mucho puede suceder que se provoque condensación.

En verano la humedad relativa no debe superar el 50-55%. Si se tiene aire acondicionado no abras las ventanas para mantener el aire caliente fuera. Si fuera necesario se puede usar un deshumidificador para ayudar a rebajar un poco el nivel de humedad.