FAQ

¿Cómo influye la ventilación en el ahorro energético?

Una vivienda totalmente estanca no es habitable.

Uno de los principios del CTE es mejorar el ahorro energético de los edificios aumentando el aislamiento térmico. Para obtener un buen aislamiento térmico es imprescindible evitar las fugas de aire por el envolvente del edificio. Por este motivo es necesario construir de manera muy estanca al aire. Esta exigencia es muy adecuada para el funcionamiento del aislamiento térmico pero a su vez impide que cualquier vivienda sin un sistema de ventilación diseñado específicamente pueda cumplir con su principal objetivo, ser habitable.

Por consiguiente, las viviendas modernas deben tener un sistema de ventilación controlada para poder minimizar la pérdida energética sin perjudicar la calidad del aire interior. La solución tradicional de ventilación a través de las ventanas ahora ya no puede cumplir con el objetivo principalmente por dos razones: la ventilación no es constante y por lo tanto los contaminantes del aire interior de la vivienda pueden llegar a ser un riesgo para la salud de los ocupantes;  por otro lado, cuando se abren las ventanas, el caudal de ventilación es tan elevado que produce una pérdida energética significativa.

Resulta claro que el sistema de ventilación se convierte en un elemento importante en el comportamiento térmico del edificio y se tiene que tomar en cuenta en los cálculos.

Generalmente el consumo energético en los sistemas de ventilación se produce por dos factores:

-pérdida de energía al extraer el aire del interior. 

-consumo energético de la maquinaria que mueve el aire (extractores e impulsores)

La principal solución para reducir la pérdida de energía en un sistema de ventilación es optimizar la necesidad de ventilación. En todo momento se debería ventilar con el caudal correcto en función de la contaminación que se genere en el interior de la vivienda. Este método es muy difícil de conseguir sin sistemas de ajuste avanzados, pero está claro que la tendencia opta por esta solución en el futuro. Optar por un control manual del usuario es un problema ya que estos no tienen suficiente información para usarlos correctamente y, en munchos casos, puede provocar que la calidad del aire no sea satisfactoria.

En edificios públicos es aplicable la normativa RITE y exige un elevado caudal de aire usando sistemas de recuperación de calor y frío. Existen sistemas similares para el uso doméstico y en muchos países europeos su uso en nueva edificación es rutinario. A pesar que con estos sistemas se puede recuperar gran parte de la energía que se pierde al extraer el aire desde el interior, los sistemas tienen una instalación complicada y cara que hace difícil justificar su uso en las viviendas en España. El consumo energético de estos máquinas es también más elevado que el de los sistemas tradicionales y en ciertas circunstancias se reduce su rentabilidad energética.

Para calcular la energía necesaria para mantener la temperatura del aire interior de la vivienda a 20 grados, es decir, para calentar o enfriar el aire exterior de admisión, debemos hacerlo con la información real de porcentajes de horas de diferentes temperaturas en una localidad concreta.

Por ejemplo, en una casa unifamiliar situada en Barcelona equipada con un sistema de extracción mecánico la pérdida energética al extraer el aire es 1500Kwh/al año. El consumo energético anual de los extractores (1 unidad de 45 W) es de 400 Kwh. En total el consumo energético es de 1900 Kwh.

Si la misma vivienda está equipada con un sistema de admisión/extracción mecánico por conductos con recuperación de calor-frío del 80%, la pérdida energética al extraer el aire es de 300 Kwh/al año. El consumo energético anual de la maquinaria (2 unidades de 60 W) es de 1050 Kwh. En total el consumo energético es de 1350 Kwh.

Analizando estos datos podemos ver que el ahorro energético total de los sistemas de ventilación con recuperador de calor no es del 80% sino aproximadamente del 30%.

 

Viviendas contaminantes

Producción de contaminanates en el interior de la vivenda. Por cada 20m2 de suelo, los materiales y muebles producen la misma contaminación que una persona en actividad tranquila.

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